Bueno, por fin llega el verano y el ansiado tiempo libre. La Selectividad y los exámenes de la uni ya son historia, y ahora muchos de nosotros solo pensamos en sacarnos unas perrillas.
Ya sea para disfrutar de estos meses con algún lujo que otro, o bien para tener dinero ahorrado durante todo el año universitario (que ya sabemos que sale bastante caro), es el momento de empezar a echar currículums.
Lo normal ahora es buscar algo rápido: currar de camarero, de dependiente en alguna tienda o de socorrista en la piscina del barrio. Es la clásica jugada de estudiante para hacer caja.
Pero ojo, que el mundo laboral tiene sus propias reglas y sus trampas. Aquí estoy yo, vuestro Traductor Legal de confianza, sacando mis apuntes de la carrera para explicaros cómo funciona esto y evitar que os tomen el pelo en vuestro primer trabajo.
Siempre hay mucha letra pequeña que nos puede fastidiar bastante. Por eso, hay que estar súper atentos a lo que firmamos, por mucha pereza que nos dé leer un folio lleno de jerga legal.
Hace no más de dos meses, me acabaron estafando precisamente por no prestar atención a los detalles. Estaba esperando un pedido y me llegó el típico SMS avisando de que no habían podido entregar el paquete y debía pagar un euro.
Lo «pagué» (entre comillas), porque al ir a confirmar en el móvil no estaba pagando un euro, sino dando autorización para meter mi tarjeta en un Apple Pay ajeno en Japón para comprar bonos de transporte Suica.
Fue una auténtica faena y me pasó factura solo por no leer a lo que le estaba dando «aceptar». Pues con los contratos de trabajo, especialmente en los curros de verano, ocurre exactamente lo mismo.
¿Qué contrato te van a hacer firmar?
Lo normal cuando entras a trabajar solo para los meses de verano es que te hagan un contrato eventual por circunstancias de la producción. Es el contrato temporal de toda la vida para cubrir el pico alto de trabajo.
Aquí tienes que vigilar el famoso período de prueba. Durante este tiempo (que suele fijarlo el convenio colectivo y en curros no cualificados no pasa de un mes), la empresa te puede echar de un día para otro sin dar explicaciones.
Pero ojo, que esto funciona en ambas direcciones y mucha gente no lo sabe. Si entras al trabajo y ves que el sitio es un infierno o las condiciones son horribles, tú también te puedes marchar ese mismo día sin dar preaviso.
Las pagas extra y el gran truco del «prorrateo»
Aquí activo mi modo financiero de ADE, porque esto genera muchísimas dudas en el primer trabajo. Por ley, todo trabajador tiene derecho a dos pagas extra al año (normalmente en verano y en Navidad).
Pero como solo vas a trabajar dos o tres meses y no vas a llegar a diciembre, no tiene sentido que esperes a cobrarla entera. Por eso te aplicarán el prorrateo de las pagas extra.
Esto significa simplemente que dividen el dinero de esas pagas y te suman un poquito de ese extra en cada nómina mensual. Así que tu sueldo cada mes será un pelín más alto, pero olvídate de recibir una paga doble de golpe.
Las horas extras en hostelería (No trabajes gratis)
Ahora activo el modo Derecho, porque toca hablar de la cruda realidad del verano, sobre todo si te metes a trabajar en hostelería. Las horas extras siempre se cobran en dinero o se compensan con días de descanso.
No trabajes gratis. Si tu contrato dice que estás a media jornada (20 horas a la semana) y en la práctica te están haciendo currar 40 horas cubriendo terrazas, te están tomando el pelo y ahorrándose tus cotizaciones.
Mi consejo de oro: lleva tu propio registro. Apunta cada día en las notas del móvil a qué hora entras y a qué hora sales exactamente. Si luego hay problemas a final de mes, tendrás tu propio control para reclamar.
Septiembre: Las vacaciones no disfrutadas y el Finiquito
Cuando se acabe el verano y toque volver a la facultad, hay un detalle mágico con el que muchos estudiantes no cuentan. Por cada mes trabajado, la ley te da unos 2,5 días de vacaciones.
Como en un trabajo temporal de dos meses nadie se va a coger vacaciones a la mitad, cuando termines tu contrato habrás acumulado unos 5 días libres que no has podido disfrutar.
Ese tiempo no se pierde. La empresa está obligada a pagarte esos días en efectivo dentro de un documento súper importante llamado Finiquito, que es el saldo final de cuentas donde cierras tu relación con ellos.
Échale cara y hazte valer
Si hay problemas en el curro y ves que se intentan aprovechar de ti, tienes que echarle cara. No dejes que te fastidien; ve de frente, quéjate y exige tus derechos. No tengas miedo de pedir lo que es tuyo y lee todo muy bien antes de firmar ningún papel.
Al final, se trata de darlo todo en el trabajo para ganarte ese sueldo, pero siempre haciéndolo con cabeza. Ahorra ese dinero para que te cunda durante el próximo curso universitario o para darte esos caprichos que te mereces durante las vacaciones.
Y por último, el recordatorio legal de siempre: yo soy un estudiante de primero del doble grado, no soy un asesor laboral profesional ni mucho menos. Si os encontráis con un lío gordo o un despido raro, os recomiendo acudir siempre a un profesional.
¡Muchísima suerte este verano a todos los que vayáis a trabajar, que sea muy leve y que consigáis ahorrar mucha pasta!
Aviso legal del Traductor Legal: La información contenida en este artículo está basada en mis apuntes universitarios y en la normativa vigente en el momento de su publicación. Tiene un carácter meramente informativo, educativo y de apoyo para estudiantes. En ningún caso sustituye el asesoramiento legal, fiscal o financiero de un profesional colegiado. Si tienes un problema grave con tu casero, el banco o la administración, te recomiendo encarecidamente consultar tu caso específico con un abogado o acudir a las fuentes oficiales.
