Doble Grado ADE y Derecho: Mi Opinión REAL

Es junio, la Selectividad ya está aquí y toca tomar una de las decisiones que parece que van a marcar el resto de tu vida: elegir carrera. Si estás leyendo esto, lo primero que te voy a pedir es que respires hondo.

Hace exactamente un año yo estaba exactamente en tu lugar. Estaba histérico actualizando la página de la universidad, obsesionado con la nota de corte y sintiendo que si me equivocaba de grado, se acababa el mundo.

Y te voy a contar la verdad sin ningún tipo de filtro: el Doble Grado de ADE y Derecho ni siquiera era mi primera opción. En mi cabeza, mi plan ideal era meterme a ADE y Marketing.

Al final acabé matriculándome en este doble grado por pura recomendación o, para ser más sinceros y hablar claro, por la típica presión familiar de «esto tiene más salida». Entré con muchísimas dudas.

Pero aquí viene el gran giro de guion. Acabo de sobrevivir a mi primer año y, aunque obviamente hay días malos, la realidad es que la carrera me está encantando.

Y lo más curioso de todo es que lo que me tiene enganchado no es precisamente la rama de ADE. Pero de eso hablaremos ahora. Ponte cómodo, que te voy a contar lo que nadie te explica en las charlas del instituto.

Para ser justos, decir que me metí cien por cien por presión no es del todo cierto. Yo mismo utilicé los pasos que os explico en mi otro artículo sobre cómo elegir carrera y me puse a hacer una lista de pros y contras.

Mi objetivo principal siempre ha sido meterme en el mundo de la empresa. Para eso, Marketing estaba genial para saber cómo piensa la gente y vender mejor. Pero, sinceramente, el Derecho es una herramienta aún más potente si quieres emprender.

Conocer las leyes significa saber exactamente por qué caminos puedes meterte y cuáles te van a buscar una ruina el día de mañana.

El choque de mundos: Letras vs. Números

Estudiar este doble grado es una locura constante para el cerebro, te lo digo desde ya. Exige que tengas una mente súper versátil y dispuesta a cambiar el chip en cuestión de horas.

Un día estás en la biblioteca empollando artículos y memorizando vocabulario jurídico para el examen de Derecho Civil, entendiendo cómo funciona la sociedad.

Y al día siguiente, te estás peleando con la calculadora para resolver ejercicios de la TAE y la TIE para el parcial de Matemáticas Financieras. Ese contraste entre redactar fundamentos legales y hacer cálculos puros y duros es el pan de cada día.

La carga de estudio (¿De verdad no tienes vida?)

Vamos a desmontar el gran mito: sí que tienes vida. No te voy a engañar, cuando llegan los meses de mayo y junio y se te juntan los exámenes finales de los últimos bloques de las dos carreras, hay semanas en las que directamente no ves la luz del sol.

Pero la clave de todo esto, y lo que te salva la vida, es la organización. Si te planificas medianamente bien, te da tiempo a todo sin necesidad de convertirte en un ermitaño que solo come apuntes.

Yo, por ejemplo, sigo sacando tiempo para ir al gimnasio, hacer mis rutinas de cardio para mantenerme en forma, llevar hacia adelante proyectos como este mismo blog y salir por ahí. Exige esfuerzo, pero se puede tener vida social.

El superpoder del Doble Grado en el mundo real

Lo que más me está gustando de esta carrera, sobre todo de la rama legal, es que empiezas a verla aplicada en tu día a día. Es exactamente igual que cuando te estás sacando el carnet de conducir: de repente te das cuenta de todas las señales de tráfico aunque vayas de copiloto.

Afrontar el Derecho desde esa perspectiva lo hace interesantísimo. Por su parte, la rama de ADE parece que no se usa a diario de forma tan visible, pero es la sala de máquinas para cosas específicas como los negocios o el emprendimiento.

Ahí reside el superpoder de este grado. Un abogado normal no sabe leer el balance contable de una empresa, y un graduado en ADE se pierde por completo con la burocracia y los contratos. Tú vas a saber hacer las dos cosas.

Si el día de mañana quieres montar un negocio físico a pie de calle (imagínate montar una heladería en Madrid, por poner un ejemplo), juegas con muchísima ventaja sobre el resto porque controlas desde los costes de los proveedores hasta los permisos del Ayuntamiento.

Mi consejo: ¿Deberías meterte en esta locura?

Si me preguntas a mí, mi consejo honesto es que NO te metas en esto solo porque tiene mucha «salida laboral» o porque el título «suena importante» de cara a la galería. Te vas a quemar muy rápido si esa es tu única motivación.

Métete en ADE y Derecho si de verdad tienes curiosidad por entender cómo funciona el mundo real. Si te interesa comprender las reglas del juego, cómo se mueve el dinero y cuáles son las leyes que lo controlan todo.

La presión es mentira, juega con calma

Para terminar, quiero dejaros algo muy claro: esa presión gigante que sentís ahora mismo en el pecho es toda una mentira. La sociedad a veces nos hace creer que nos jugamos la vida en un solo mes, pero no es verdad.

Si de algo me he dado cuenta en este primer año de universidad, es que mantener la cabeza fría y estar tranquilos en las situaciones tensas es lo mejor que podéis hacer. Es, literalmente, el 50% del partido.

Cuando te dejas llevar por el agobio extremo o por lo que los demás esperan de ti, es cuando acabas tomando malas decisiones. Hay que jugar con calma siempre, tanto en los exámenes como a la hora de rellenar las opciones de la universidad.

Elegir qué estudiar no es un contrato blindado para el resto de tu vida. Si te metes en ADE, en Derecho o en cualquier otra carrera y descubres en diciembre que lo odias, no pasa absolutamente nada. Se cambia de rumbo y listo.

El mundo no se acaba por equivocarse a los dieciocho años. Nadie os va a juzgar por probar algo nuevo y daros cuenta de que vuestro verdadero camino estaba en otra facultad o en otra profesión totalmente distinta.

Así que respirad hondo, valorad vuestras opciones de forma realista y, sobre todo, hacedle caso a vuestro propio instinto. Tenéis todo el verano por delante para celebrar que la época de exámenes por fin ha terminado.

Muchísima suerte eligiendo vuestro futuro. Jugad este partido con total tranquilidad, disfrutad de estas semanas de descanso que os habéis ganado a pulso y, toméis la decisión que toméis, id a por todas sin mirar atrás.